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Mostrando entradas de febrero, 2014

Los objetos en el cine de Luis Buñuel (y II)

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En este post vamos a mostrar algunos ejemplos de objetos más utilizados por Buñuel en sus películas: cajas, cuerdas, manzanas, pianos y sacos
CAJAS Buñuel tenía pasión por los cajones y habitaciones secretas. Además se vanagloriaba de poder descubrirlos por muy disimulados que estuvieran. Este interés por el doble fondo, que quizá sea un reflejo de su interés por el subconsciente y lo subterráneo se ve en la frecuencia con que aparecen las cajas en sus películas:[1] ·Uno de los personajes de Un perro andaluz llevaba sujeta a su pecho una caja rayada enigmática.

Los objetos en el cine de Luis Buñuel (I)

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Encontramos en la obra de Buñuel objetos, muchos objetos, que cobran vida para producir, por lo general, el desconcierto en personajes y espectadores.[1] La capacidad inquietante de lo cotidiano se revela también en asociaciones de objetos, puramente aleatorias o debidas a motivos aparentemente rutinarios, en las cuales los superrealistas creyeron ver una prueba de la presencia de las pulsiones irracionales en la vida colectiva.[2] Una de las constantes del método surrealista, consiste en romper las relaciones de utensilidad que las cosas mantienen con el mundo de los hombres, para descubrir la absurdidad latente de esas cosas (o su poesía secreta) al mismo tiempo que la del mundo.

La imaginación en el cine de Luis Buñuel

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En alguna parte entre el azar y el misterio, se desliza la imaginación, la libertad total del hombre. Esa libertad, como las otras, se la ha intentado reducir, borrar... Antaño, lo que yo imaginaba ser mi conciencia me prohibía ciertas imágenes: asesinar a mi hermano, acostarme con mi madre...Sólo hacia los sesenta o setenta años de edad comprendí y acepté plenamente la inocencia de la imaginación... Desde entonces lo acepto todo...
La imaginación es nuestro primer privilegio. Inexplicable como el azar que la provoca.  Durante toda mi vida me he esforzado por aceptar, sin intentar comprenderlas, las imágenes compulsivas que se me presentaban. Por ejemplo, en Sevilla, durante el rodaje de Ese oscuro objeto del deseo, al final de una escena y movido por una súbita inspiración, pedí bruscamente a Fernando Rey que cogiera un voluminoso saco de tramoyista que estaba sobre un banco y marchara con él a la espalda.

El misterio en el cine de Luis Buñuel

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Buñuel:El misterio, elemento esencial de toda obra de arte, falta por lo general en las películas. Ya tienen buen cuidado autores, directores y productores de no turbar nuestra tranquilidad abriendo la ventana maravillosa de la pantalla al mundo libertador de la poesía. Prefieren reflejar en aquella los temas que pudieran ser continuación de nuestra vida ordinaria, repetir mil veces el mismo drama, hacernos olvidar las penosas horas del trabajo cotidiano. Y todo eso, como es natural, bien sancionado por la moral consuetudinaria, por la censura gubernamental e internacional, por la religión, presidido por el buen gusto y aderezado con humor blanco y otros prosaicos imperativos de la realidad.[1]

El azar en el cine de Luis Buñuel

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...Creo que en la vida todo es azar.Ejemplo: Si el rey don Rodrigo no se acuesta con La Cava (ese día pudo haberse levantado con dolor de cabeza y no estar para esas cosas), el conde don Julián no se hubiera vengado trayendo los moros a España. Yo quisiera dedicar toda una película a los mecanismos del azar, desde un incidente político de hoy hasta el hombre de las cavernas, retrocediendo en el tiempo... En una película interviene mucho el azar. Viridiana nació tan azarosamente como esto: Alatriste me proponía una película, yo no tengo todavía un argumento. Esa mañana me he cruzado en la calle con una inglesa muy guapa que me recuerda a la reina de España que tanto me atraía en mi adolescencia y de ahí surge el embrión de Viridiana. Si la chica no llega a cruzarse en mi camino, no pienso en la reina y en cambio le propongo a Alatriste cualquier otra cosa[1]...

Erotismo y muerte en el cine de Luis Buñuel

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El erotismo es un placer diabólico y se relaciona con la muerte y la carroña. He puesto algo de eso en escenas de amor de mis películas[1]. Yo creo que la coincidencia en esas asociaciones de imágenes es espontánea. No me propuse ilustrar la relación entre erotismo y crueldad. Pero como esa relación existe, las imágenes... salieron a la superficie... Por el sentimiento eterno de que el amor y la muerte van unidos[2].
Para mí la fornicación tiene algo de terrible. La cópula, considerada objetivamente, me parece risible y a la vez trágica. Es lo más parecido a la muerte: los ojos en blanco, los espasmos, la baba. Y la fornicación es diabólica: siempre veo al diablo en ella... El acto sexual es como una forma de muerte. Por lo demás hay muchos insectos y arácnidos que mueren después del coito[3]...

Erotismo y religión en el cine de Luis Buñuel

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El erotismo sin cristianismo es un erotismo a medias, porque sin él no hay sentimiento de pecado. El erotismo agnóstico es una cosa fresca y natural, en cambio el erotismo mezclado con el cristianismo crea el sentimiento del pecado... es un conflicto... porque el sentimiento del pecado en ninguna parte está, creo, tan desarrollado y tan actuante como en el cristianismo[1]. Tiene un sentido erótico la religión...El sentimiento del pecado en el acto sexual, por ejemplo. En cualquier cosa relativa al sexo... Hay pecado porque hay religión, ¿no? Sin religión no habría sentimiento del pecado, de lo que es tabú, de lo que no lo es. Y yo he tenido siempre la idea de que el acto sexual siempre es un poco tabú. Hay en él pecado...Pero ahora yo no peco ya en absoluto, me da igual. Pero siempre me ha quedado ese sentimiento[2]...

El erotismo en el cine de Luis Buñuel

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En mis películas...No me doy cuenta del erotismo... Me quedo admirado cuando leo libros que hablan del erotismo de mis filmes. Me quedo admirado, porque yo no lo veo. No me doy cuenta. De manera que por eso creo que actúo siempre bastante irracionalmente[1]...
Su fino humor aparece a menudo asociado al erotismo, otra de las constantes del surrealismo que pensaba que el motor del mundo era el deseo, Eros. Las influencias de Sade y de Freud hicieron que explorase las manifestaciones del deseo sin ocultar las perversiones de Eros... Considerado como uno de los maestros del erotismo, Buñuel nunca ha caído en la pornografía. Siempre trata de sugerir, no de mostrar, de dirigirse a la imaginación del espectador, respetando el carácter sagrado del amor, sus misteriosas manifestaciones.[2]