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Mostrando entradas de marzo, 2014

Luis Buñuel y Federico García Lorca (y 2)

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Las  afinidades en motivos y espacios vuelven a surgir en el texto dra­mático de García Lorca "Diálogo con Luis Buñuel", compuesto hacia 1923. En la acotación a la escena primera y única del manuscrito, se lee: "Por la ventana se ven largas nubes dormi­das"; y junto a la palabra "habitación" figuran tachadas otras dos: "venta­na" y "balcón"; lo que nos remite otra vez a la secuencia que abre Un chien andalou"Un balcón en la noche. Un hombre afila su navaja ante el balcón. El hombre contempla el cielo a través de los cristales" (La Révolution Sur­réaliste). Destaca también en este diálogo inconcluso una frase dicha por Luis —"A mí me das tierra firme y realidad"—, que tanto define la personalidad de Buñuel y que tanto difiere del espíritu de Federico, que prefiere "viajar alrededor de mi jardín":[15]

Luis Buñuel y Federico García Lorca (1)

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Damos comienzo con este post una serie dedicada a las personas que más han influido en la obra de Luis Buñuel, y lo hacemos con Federico García Lorca. Federico García Lorca no llegó a la Residencia hasta dos años después que yo. Venía de Granada,…y ya había publicado un libro en prosa, “Impresiones y paisajes”…Brillante, simpático, con evidente propensión a la elegancia, la corbata impecable, la mirada oscura y brillante, Federico tenía un atractivo, un magnetismo al que nadie podía resistirse. Era dos años mayor que yo e hijo de un rico propietario rural. En principio, fue a Madrid para estudiar Filosofía, pero pronto dejó las clases para lanzarse a la vida literaria. No tardó en conocer a todo el mundo y hacer que todo el mundo le conociera. Su habitación de la Residencia se convirtió en uno de los puntos de reunión más solicitados en Madrid. Nuestra amistad, que fue profunda, data de nuestro primer encuentro. A pesar de que el contraste no podía ser mayor, entre el aragonés tosco y e…

¿De quién es la escena inicial de Un perro andaluz (Un chien andalou)?

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Hoy vamos a continuar haublando de su película Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929). Hay dos cuestiones de esta película que han provocado muchos quebraderos de cabeza. Uno está relacionado con el nombre de la película, ya que en ella no aparece ningún perro, ni ningún andaluz. La otra cuestión es su escena inaugural. Ha causado tanto impacto, y no solo en la historia del cine, que son muchos los que se han interesado por su origen. A continuación presento algunos de los posibles autores:

Un perro andaluz (Un chien andalou)

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Un perro andaluz es  un film que se aleja tanto modelo narrativo clásico, como de las vanguardias cinematográficas coetáneas. Se presta a múltiples interpretaciones, ya sea a nivel poético, simbólico o psicoanalítico. Entre todas sus películas, ésta, se ha resistido durante más de 80 años de existencia a todo intento de aproximación explicativa.

España en el cine de Buñuel

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España ha contado en mi formación ideológica y cultural en la misma medida en que la tierra alimenta y hace crecer el árbol, a pesar de que culturalmente yo deba mucho a Francia por mi experiencia surrealista.[1] Amo a España. Es un pueblo extraordinario. No la burguesía ni el clero, sino el pueblo. ¡Qué dignidad, qué nobleza!...Pero no confundas: yo soy español pero en absoluto patriota. Tengo horror del espíritu patriótico, de las banderas y de los desfiles militares.[2] Mi visita a España me conmovió profundamente. He tratado en España con grupos de jóvenes “inconformes” estupendos. Tengo confianza en el resurgimiento de España. Pienso volver y si no fuera ya tan “prevecta” edad me iría a vivir allí.[3] Estoy cansado y ahora que puedo vivir con algo de dinero me vuelvo a mi casa de México. De vez en cuando vendré a Madrid a ver a los amigos y a beber, pero a nada más. Pero ya no quiero cambiar de casa, luego de la México que la tengo cerca de 30 años. Puedo vivir muchos años, pero tam…

La "obra cinematográfica" de Luis Buñuel

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En este post voy a presentar algunos aspectos generales de la “obra cinematográfica” de Buñuel. Su finalidad es la de servir de prólogo a la página independiente que sobre dicho tema formará parte de este blog, como también está la página dedicada a su “obra literaria”. La aparición de Buñuel en la primera escena de su primer film, Un perro andaluz, no fue casualidad. Con el corte del ojo, pretendía romper con la mirada tradicional, que viéramos las cosas de otra manera y/o, ciegos por el corte, que miráramos hacia nuestro interior.

Las "perversiones" sexuales en el cine de Luis Buñuel (y 3)

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En este último post sobre el tema del erotismo en el cine de Buñuel, vamos a hablar del aspecto más conocido de nuestro realizador: el fetichismo. De niño me gustaba ponerme las ropas de mi madre, y a veces las combinaba con las de mi padre... Tal vez durante un tiempo he tenido un gusto por el transvestismo fetichista, o por el disfraz[1]... El personaje de don Jaime en Viridiana es fetichista: acaricia las ropas de su difunta esposa.

Las "perversiones" sexuales en el cine de Luis Buñuel (2)

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Repasamos en este segundo post sobre el tema, otras “perversiones” que aparecen en los filmes de Buñuel: voyerismo, sado-masoquismo y necrofilia. Voyerismo: En San Sebastián, cuando yo tenía trece o catorce años las casetas de baño... estaban divididas por un tabique. Era muy fácil meterse en uno de los compartimentos y mirar por un agujero a las señoras que se desnudaban al otro lado. En aquella época, se pusieron de moda unos largos alfileres de sombrero que las señoras, al saberse observadas, introducían en el agujero, sin reparo de pinchar el ojo fisgón (después, en Él, recordé este detalle). A fin de protegernos de los alfileres, nosotros poníamos un pedacito de vidrio en las mirillas[1]

Las "perversiones" sexuales en el cine de Luis Buñuel (1)

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Buñuel: Debo decir que no experimento hacia la perversión sexual sino una atracción teórica y exterior. Me divierte y me interesa, pero yo personalmente no tengo nada de perverso en mi comportamiento sexual. Lo contrario sería sorprendente. Yo creo que a un perverso no le gusta mostrar en público su perversión, que es su secreto[1]. Me repugna toda perversión sexual.[2] Cuando Buñuel trata las perversiones en sus películas se refugia en el humor. Una característica del erotismo de Buñuel es la indiscriminación que hace entre formas normales y anormales del amor. Estas últimas (sadismo, masoquismo y fetichismo en concreto), se encuentran no rara vez tratadas temáticamente en algunas de sus películas. Las más significativas serían: Él, Ensayo de un crimen, Diario de una camarera y Belle de jour.[3]