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Mostrando entradas de 2017

Luis Buñuel y el flash-back

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François Truffaut escribió: “Lubitsch y Buñuel son los reyes del flash-back invisible, del flash-back que se introduce no sólo sin cortar el hilo de la historia sino que, al contrario, toma el relevo en el preciso instante en que ésta empezaba a flaquear. Al mismo tiempo, son los reyes de la “vuelta al presente” que nos obliga a dar un bote en nuestra butaca porque parece un “directo”, un “directo” lanzado hacia atrás y hacia adelante. Ese gancho es siempre un gag, cómico en Lubitsch, dramático en Buñuel.”[1] Sin tener en cuenta los letreros que indican saltos temporales en Un perro andaluz, ya en La edad de oro encontramos su primer flash-back, cuando vemos al protagonista recibiendo del Ministro del Interior un diploma acreditativo. Pero son sin lugar a dudas Ély Ensayo de un crimen, los ejemplos supremos de ese uso ejemplar por parte de Buñuel del flash-back o flashback que lo mismo da y por eso nos vamos a centrar más en ellas.

La mujer en el cine de Luis Buñuel ( II )

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Continuando con el tema iniciado en el último post, amos a ver ahora algunas de las protagonistas más características del cine de Buñuel:
Mujeres devoradores de hombres/mujeres fatales: *Susana (Susana): acaba siendo ese oscuro objeto del deseo que todos quieren poseer a toda costa. La hembra que conturba todo cuanto le rodea. La naturaleza salvaje hecha mujer. Es como si la irreprimible naturaleza, los instintos primarios, el viejo deseo de La edad de oro, derribara el orden artificioso y elaborado que representa la institución familiar.[12] *Paloma (El Bruto) es el personaje femenino típico de la etapa mexicana de Buñuel: por medio del juego de su sexualidad controla el medio que la rodea. Aunque don Andrés, su amante, no satisface sus necesidades sexuales, sí satisface las de alimentación, vestido y alojamiento. En cambio, su relación con el Bruto, a quien considera de su propiedad, resulta puramente sexual. Cuando ve el peligro de perderlo, llega a determinar tanto el futuro de éste …

La mujer en el cine de Luis Buñuel ( I )

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Este es uno de los temas más controvertidos en relación con Luis Buñuel y donde  se muestra, una vez más, las contradicciones que rodeaban la vida del realizador. Para tener una visión más completa del tema, considero necesario haber leído mi post Luis Buñuel visto por… su esposa, Buñuel nació en 1900 y se educó en una familia muy tradicional, como lo indica el siguiente comentario de su amigo Pepín Bello, buen conocedor del realizador: “Me contaba, en plan de costumbres familiares y de admiración hacia su padre, que en la mesa, su padre se sentaba en la cabecera, en la otra María, su madre, a la derecha él y sus dos hermanos, Leonardo y Alfonso, y a la izquierda, sus cuatros hijas. Durante la comida, no hablaba más que don Leonardo, el padre, que dirigía la palabra nada más que a los varones. A la mujer y a las hijas ni les preguntaba, no hablaban nunca en la mesa [...] Él estaba orgulloso. Se reía, pero lo admiraba. Y lo practicaba, por supuesto. Era un machista horroroso como yo no …

Foto-fija y algunas películas de Buñuel

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El foto-fija o fotofija es un profesional que toma fotografías durante el rodaje de una película, generalmente con carácter publicitario. Las fotografías suelen tomarse después de rodada la escena y buscan hacer explícito lo que se pretende en esa escena, pero que no se ajusta a la tensión emocional del fotograma original. Estas fotografías también reciben el nombre de foto-fija. En el post de hoy vamos a ver una serie de estas foto-fijas, comparadas con los fotogramas reales de las películas, cuando sea posible, porque en algunos casos no guardan ninguna relación. Solo hemos escogido algunos ejemplos, entre los muchos que hay. La primera fotografía es de Viridiana, pero nunca se rodó esta escena. Los mendigos nunca están todos juntos en la plaza. Cuando son recogidos en la plaza, lo son en dos lugares diferentes, como se ve en los siguientes fotogramas y otros dos que llegan directamente a la finca, cuando los demás están allí.

Las relaciones entre Luis Buñuel y la guardia civil

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Cuando Alberto Isaac, director de la película En este pueblo no hay ladrones, 1965, le propuso a Buñuel ir de actor, le contestó: Sí, voy de actor, pero siempre que me des un papel de guardia civil o de cura.[1] De hecho en otra ocasión declararía: Me hubiera gusta­do también interpretar a un guardia civil y a un oficial nazi.[2] Estas declaraciones, están relacionadas indicutiblemnte con su sentido del humor. Su relación con la guardia civil empezó de joven y está salpicada de diferentes anécdotas. Al realizador siempre le ha gustado gastar “bromas”: «Unadeestasconsistióenvestirsedecuraunanoche.[…]PoraquellosdíassehabíaescapadodeAlcañizun curaloco.QuizálosabíaLuis,quizáno.Detodasmaneras,alpasardelantedeunamujerquellevabaunniñodepechoenbrazosseloarrebató

La policía en la obra de Luis Buñuel

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El ejército, la policía y la Iglesia se han encontrado siempre en el punto de mira de Buñuel, y cada vez que puede, dirige sus dardos contra ellos, pues considera, con razón, que son instituciones cuyo objetivo fundamental es servir a los poderosos y reaccionarios y mantenerlos en el poder. Hacía lo que me encargaban, pero siempre den­tro de una moral, de mi moral. No hice películas alaban­do a la Policía, ni a la Patria, ni al Ejército.[1] A Buñuel le gustaba su película Así es la auroraporque:Por fin he podido hacer algo contra la policía. Que es, en el fondo, lo que verdaderamente quiero hacer en la vida.[2] Cuando hablamos del clero, ya vimos cómo aparecía de forma simbólica en unión del policía y el militar en algunas de sus películas.

Los lugares donde Buñuel escribía sus guiones

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El ritual que Luis Buñuel seguía en la confección de sus guiones es un tema que ya hemos tratado detalladamente en dos artículos: 1 y 2. Aquí, como indica el título, hablaremos un poco de los lugares en los que trabajó, de los dos más importantes. Buñuel era hombre de costumbres fijas. Igual que le gustaba trabajar con el mismo equipo técnico, cuando podía claro, y repetir actores, también repetía en los mismos sitios a la hora de ponerse a redactar sus guiones con sus colaboradores, ya que como es bien sabido, Buñuel no los escribía en solitario. Como dice uno de esos colaboradores, Jean-Claude Carrière: “Siempre le gustaba trabajar con sus raíces, sea en España o en México, y siempre en lugares aislados, lejos de todo. El monasterio de El Pau­lar, en España, el balneario de San José Purúa, en México... Creo que Buñuel escribió allí como veinte películas.[1]

El clero y el anticlericalismo en el cine de Luis Buñuel

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Buñuel tuvo desde su infancia un contacto estrecho con el clero. Tanto, que pasó a formar parte de sus juegos: Yo tenía un tío sacerdote que era una bellísima persona... En verano me enseñaba latín y francés, y yo le ayudaba a decir misa... La religión era omnipresente, se manifestaba en todos los detalles de la vida. Por ejemplo yo jugaba a decir misa en el granero, con mis hermanas de feligresas. Tenía varios ornamentos litúrgicos de plomo, un alba y una casulla[1]. Como todos los hijos de las buenas familias provincianas aprendió a ayudar a misa, y cantaba en el coro con muy buena voz y se le quedó grabada la angustia que sentía en las misas de difuntos, con el cadáver presente y la recitación del Liberame Domine y del Dies Irae.[2] Estudió con los jesuitas y eso repercutió en una abundante representación del clero en su filmografía: “El clima represivo del colegio religioso afectó hondamente a su desbordante y vital personalidad, como probarán las numerosísimas referencias a la repr…

¿Hay contradicción religiosa en Buñuel?

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En los últimos artículos hemos visto algunos temas relacionados con las creencias de Buñuel y que muestran, una vez más, sus contradicciones. Pasa por ser ateo, sin embargo, como él mismo reconoce: ¿creen ustedes que no tengo todavía en mi forma de pensar muchos elementos de mi formación cristiana?[1]Ejemplos: ·El milagro de Calanda: Es un milagro magnífico, al lado del cual los de la Virgen de Lourdes me parecen casi mediocres.[2] ·Tambores de Calanda: Es una ceremonia colectiva impresionante, cargada de una extraña emoción…[3] ·La Virgen: Una ceremonia en honor de la Virgen, con las novicias en sus hábitos blancos y su aspecto de pureza, puede conmoverme profundamente.[4] Y que podemos resumir en esta frase de Buñuel: Ha quedado un trasfondo cristiano, católico. Yo no soy de la "grey", pero ¿cómo puedo negar que estoy marcado culturalmente, espiritualmente, por la religión católica?[5] Ese trasfondo cristiano está mezclado con los recuerdos, añoranzas de su infancia que le han…

Cristo en el cine de Luis Buñuel

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Cristo no me merece ninguna simpatía[1]. Cristo era un mal bicho. Pero el Cristo barbudo y rubio al que estamos acostumbrados: no el mal afeitado y cejijunto de Pasolini. A aquel lo odio[2]. A Cristo lo crucificaron después de condenarlo... ¿No considera usted eso un fracaso?... si Cristo regresara lo volverían a crucificar... Se puede ser relativamente cristiano, pero el ser absolutamente puro, el inocente, está condenado al fracaso. Está derrotado de antemano. Estoy seguro de que si Cristo volviera lo condenarían los grandes sacerdotes, la Iglesia... yo estoy convencido de que el "cristiano", en su sentido puro, ABSOLUTO, no tiene qué hacer sobre la tierra... porque no tiene otro camino más que la REBELIÓN en este mundo tan mal hecho[3]... Muchas veces imaginé un filme sobre la vida de Cristo, que partía del principio de fidelidad para con el Evangelio, sin cambiar una coma y sin otorgar concesiones de ninguna especie. Esta película nos daría una representación explosiva y v…

La Virgen en Buñuel y su cine

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Dejé de ser religioso desde la adolescencia. Pero ¿creen ustedes que no tengo todavía en mi forma de pensar muchos elementos de mi formación cristiana? Entre otras muchas cosas, una ceremonia en honor de la Virgen, con las novicias en sus hábitos blancos y su aspecto de pureza, puede conmoverme profundamente.[1] Culturalmente, soy cristiano. Habré rezado dos mil rosarios y no sé cuántas veces habré comulgado. Eso ha marcado mi vida. Comprendo la emoción religiosa y hay ciertas sensaciones de mi infancia que me gustaría volver a tener: la liturgia en mayo, las acacias floridas, la imagen de la Virgen rodeada de luces. Son experiencias inolvidables, profundas.[2]. Ya sabes que Cristo no me merece ninguna simpatía y que, en cambio, tengo toda clase de respetos hacia la Virgen María.[3]

Los Tambores de Calanda en la obra de Luis Buñuel

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Calanda siempre ha estado presente en la obra de Buñuel. Si ya vimos la repercusión del milagro de Miguel Pellicer en la obra del realizador, los tambores de Calanda no le van a la zaga. Para entender lo que significaron para su persona, nada mejor que leer la descripción que de ellos hace en sus memorias: “Existe en varios pueblos de Aragón una costumbre que tal vez sea única en el mundo, la de los tambores del Viernes Santo. Se tocan tambores en Alcañiz y en Híjar. Pero en ningún sitio, con una fuerza tan misteriosa e irresistible como en Calanda. Esta costumbre, que se remonta a finales del siglo XVIII, se había perdido hacia 1900. Un cura de Calanda, mosén Vicente Allanegui, la resucitó. Los tambores de Calanda redoblan sin interrupción, o poco menos, desde el mediodía del Viernes Santo hasta la misma hora del sábado, en conmemoración de las tinieblas que se extendieron sobre la tierra en el instante de la muerte de Cristo, de los terremotos, de las rocas desmoronadas y del velo del…

El sentido de la amistad en Luis Buñuel

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Los amigos de Buñuel coinciden en el profundo sentido de la amistad que tenía el realizador. Veamos unos ejemplos de los muchos que se podrían poner: ·Su honestidad, lealtad y sentido de la amistad estaban por encima de cualquier cosa.[1] ·Yo destacaría [de Buñuel] su cordialidad, su sincera amistad y su verdadero cariño. Yo lo quería entrañablemente.[2]
·“Buñuel, para mí, es hombre fiel a la amistad...Es verdaderamente un sentido de la amistad totalmente español...sobre todo en este sentido fraternal que es en él un sentimiento de generosidad. Lo que no le impide ser  entero e intransigente en sus opiniones, porque existe también el lado aragonés en el interior del español, el lado testarudo[3]...”

Buñuel y sus amigos

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El mundo lo consideró un hombre fiel a los amigos. Un defensor de los mismos. Era amigo de sus amigos, cuando más viejos mejor. A Buñuel no le gustaba hacer nuevos amigos, pero era muy fiel a sus más viejos amigos.[1]La diversión de Buñuel es charlar con los amigos, tomarse unas copas “y reírse, comentar, ser agradable.[2] Lo anterior no quita que hasta sus mejores amigos tuvieran que avisar antes de visitarlo. Soy misántropo pero dejo de serlo apenas están con­migo un par de amigos y tomamos una copa de vino. Es un misántropo que cree en la amistad y la celebra con la sencillez y la efi­cacia de uno de los ritos más viejos y más nobles: el de tomar una copa de vino.[3]
Según Julio Alejandro “los contertulios que Luis ama más, siempre y cuando estén un poco aparte de su círculo de amigos, muy reducido, son los sacerdotes inteligentes...Tienen que ser cultos, porque, si no, meten la pata con él y los corrige.”[4] Aunque siga siendo pesimista respecto al porvenir de la humanidad, no soy un…

El exilio de Luis Buñuel

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Aunque en los dos post anteriores hemos tratado también de ello vamos a profundizar en el tema del exilio. Buñuel empezó su largo exilio en Estados Unidos y luego en México. Ambas etapas se parecen en los siguientes puntos: ·Dificultados económicas para sobrevivir. En algunos momentos estas dificultades fueron graves. Lo superó con la ayuda económica de su familia, cuando pudo ser, y de los amigos. ·Escasa vida social, reducida a las reuniones con algunos intelectuales y amigos. ·Añoranza de Europa: Francia y España.  Aunque fuera de su país “es incontestable que la inspiración española ha alimentado la obra de Buñuel, tanto más fuerte a veces cuanto que el exilio intensificaba en él el sentimiento de vacío de falta y de ausencia.”[1] 
    Él había intentado organizar varios grupos de trabajo con exiliados, particularmente en Nueva York y en Hollywood, con gente como José Rubia Barcia, Gustavo Pittaluga o Eduardo Ugarte... Tras una serie de pequeños trabajos se trasladó en 1944 a Los Angel…

Buñuel entre México y España (II)

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II- Se encuentra muy cómodo en España, pero escoge la seguridad de México para vivir
Llevaba muchos años intentando visitar su patria. Por fin en 1960 se le presenta la oportunidad de venir a España. He aquí un par de comentarios sobre al impresión que le causó ese primer contacto:
* “Cuando vino a España en 1960, durante un viaje en coche por el campo se baja, contempla el paisaje con las ovejas a lo lejos y dijo: Qué pena que no escucho las esquilas de las ovejas, estaba llorando...Realmente era el encuentro del hombre con la tierra...Había una parte de Buñuel sentimental que le costaba mucho trabajo mostrar y que solamente en algunos momentos lo hacía...Era un hombre muy sentimental.”[1]
* Y en esa primera visita hicimos un recorrido por Zaragoza. La emoción de él, del retorno a su ciu­dad natal, fue muy grande. Se emocionaba con todo. Subimos al Cabezo, allí donde nos llevaban a jugar. Estuvimos en el co­legio. El, con estas cosas, como es un afectivo, los recuerdos del colegio tenía…

Buñuel entre México y España (I)

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I-Vive en México, pero añora España

Luis Buñuel pasó casi la mitad de su vida en México, de 1946 hasta 1983 en que falleció. Muchos más que en España, de la que salió en 1925 para trasladarse a París. Volvió a residir en España durante unos de años, de 1934 a 1936. Se marchó por la Guerra Civil a París y en 1938 a Estados Unidos. En este país fracasó en sus variados intentos de hacer cine. También fracasó en su pretensión de reemprender con Ricardo Urgoiti su colaboración para hacer cine en Argentina. Entonces le surgió la salida de México: Tras suspenderse la producción fílmica en español pasé ocho meses en Hollywood y se me acabó todo el dinero ahorrado. Había pedi­do los second papers e iba a convertirme en ciudadano estadounidense. En una cena en casa de René Clair, Denise Tual, la viuda de Pierre Batcheff, que comenzaba a producir pe­lículas, me dijo que tenía los derechos para filmar La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Recién terminada la guerra, la obra se había …

Buñuel y el milagro de Calanda

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“La cuestión religiosa, obsesión más bien, nace en su infan­cia, creo. Las misas infantiles, los milagros, la liturgia, los san­tos... Todo eso le atrae de una manera muy fuerte y lo ha estu­diado enormemente. Un ejemplo clásico: el milagro de la pierna, el hombre de Calanda que pierde la pierna y se la entierran, y, ya enterrada, va el hombre todos los días ante el altar y se unta aceite en los dedos para pasarlo por el muñón, hasta que los án­geles le traen de nuevo la pierna. En fin, este milagro él lo cuen­ta con un orgullo muy curioso y muy especial, como diciendo que es el milagro más impresionante que hay en la historia ca­tólica. Me ha hablado de este milagro yo creo que como cincuenta o sesenta veces. Le atrae enormemente esa historia de mi­lagrería, y cuando, no hace mucho tiempo, hubo un centenario o, en fin, una de estas fechas religiosas, su hermana le mandó una serie de artículos de El Heraldo de Aragón que hablaban del milagro y de las ceremonias que se habían celebrado…

El carnuzo y lo putrefacto en la obra de Luis Buñuel

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En el último post analizamos el significado y origen de los 
vocablos putrefacto y carnuzo. Aquí vamos a ver su amplia presencia en la obra de Buñuel, tanto literaria como cinematográfica. Sirva como introducción este texto de Sánchez Vidal: “Ahí están las carroñas de los obispos en La edad de oro, procedentes de Valdés Leal, de quien tomó también el título de El ángel exterminador; o el sepulcro del Cardenal Tavera, que aparece en Tristana y Un proyecto  de cuento; por no hablar de las estatuas animadas o los espectros de aparecidos, como el del Tenorio que se refleja en el "Mitrídates, cadáver recalcitrante" de Hamlet y El discreto encanto de la burguesía o la estatua vengadora de la leyenda El beso de Bécquer, utilizada en El fantasma de la libertad. Es el tema del carnuzo, tratado específicamente en La agradable consigna de Santa Huesca, que narra las incontables aventuras de un trozo de carne viva que despliega una asombrosa actividad en varios frentes. Y, en relación co…

El putrefacto y el carnuzo

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Fue hacia mediados de los años veinte cuando en nuestros medios artísticos y literarios hizo furor la palabra putrefacto, la más generalizada de cuyas acepciones fue la referida a todas aquellas  personas o cosas que, en un momento dado, se tenían por inactuales o trasnochadas. Putrefacto equivalía, así, a grado extremo de consunción por inmovilismo, e implicaba, como vituperio, el emparejamiento con el mal olor que trasciende todo cadáver insepulto.[1] Entre los miembros de la Residencia se utilizó como adjetivo descalificador. Se aplicaba a “todo lo que oliera a caduco, anacrónico, decadente, tradicional o antivanguardista. A putrefacto se oponía como elogio antiartístico, sinónimo de vanguardia o antidecadente.”[2] Era pues un vocablo utilizado entre la nueva y la vieja generación y también para calificar a las falsas vanguardias.

Luis Buñuel y su visión de la Ciencia y la Tecnología

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En este breve post voy a tratar un curioso tema: el poco aprecio que Buñuel sentía por la ciencia y la tecnología: La verdad es que odio la ciencia, le tengo horror a la tecnología. Lo que me llevará tal vez, algún día, a creer en el absurdo de Dios. Fíjate que digo absurdo.[1] El realizador en sus diferentes declaraciones al respecto solía mezclar la creencia en Dios con la ciencia: El creer en Dios es absurdo, pero todavía lo es más la técnica y la ciencia. Empieza a molestarme la palabra ateo... Yo no niego que lo soy. Y, ahora, más ateo que nunca, pero me molesta la palabra[2]. En sus “memorias” nos da la clave de la cuestión: Junto al azar, su hermano el misterio. El ateísmo —por lo menos el mío— conduce necesariamente a aceptar lo inexplicable. Todo nuestro Universo es misterio.

Los olvidados: Memoria del Mundo

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Es sabido que el negativo de la película de Luis Buñuel Los olvidados (1950) fue declarada Memoria del Mundo por la UNESCO en 2003. Antes solo estaba la película Metrópolis (1927) de Fritz Lang, el director admirado por el aragonés. Después otras películas recibirían este reconocimiento, como americana El Mago de Oz (1937) de Víctor Fleming, la australiana La historia de la banda de Kelly (1906) de Charles Tait o las películas de los hermanos Lumière. Es este reconocimiento el que me ha llevado a interesarme por algunos datos de la película. Los olvidados fue producida por la compañía Ultramar Films de Oscar Dancigers, a la muerte de este productor el negativo original, con sus derechos totales, fue adquirido por Clasa Films S.A., propiedad principalmente del Sr. Manuel Barbachano Ponce y del camarógrafo Gabriel Figueroa, y a la muerte de Barbachano Ponce los derechos del filme fueron comprados por Televisa S.A..

¿Era Luis Buñuel cruel? ¿Lo era su cine?

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En el último post tratamos el tema de la violencia en Buñuel y su obra. Hoy vamos a ver un tema directamente relacionado con el anterior. ¿Era Luis Buñuel cruel? ¿Lo era su cine?  A Buñuel se le ha tachado frecuentemente de ser cruel. Veamos un par de ejemplos: ·León Felipe, amigo del realizador, aunque no en muy buenas relaciones cuando escribió lo siguiente: “Necesita torturar, humillar y matar a mucha gente… Es un bruto sádico aragonés…[1] ·Benjamín Peret, poeta admirado por el aragonés: "Buñuel se complace en la crueldad...Esa crueldad se encuentra en la base de toda la obra de Buñuel y esto es verdad a tal punto que, aun cuando él la refrena, persiste en estado latente y permanece difusa como en Subida al cielo, que en este momento se ve en París. Era imposible, por otra parte, que fuera de otra manera, puesto que esta crueldad es parte integrante del temperamento de Buñuel.”[2]

La violencia en Luis Buñuel

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Violencia es una de las palabras que más aparecen cuando se habla del cine de Buñuel, pero antes de hablar de este tema en relación con su cine, veamos este diálogo entre Luis Buñuel y Max Aub: —En el fondo, el tema fundamental de tu arte es la violencia.
—Sí. —Es el tema que a todo el mundo ha dejado verdaderamente estupefacto. No ha habido ningún director que... No, no hablo de crueldad física. La furia, lo que se llama la violencia, estar fuera de sí, el ímpetu sin barreras, la fuerza, obrar—a veces—fuera de razón y justicia, la ira... Exactamente todo lo que, a partir de cierto límite, me lleva a mía contemplar las cosas desde la barrera. Pero tú eres un hombre violento en el sentido en que eres capaz del disparate, ¿verdad? —Sí, es cierto.
—Sin poder... —Frenarme. Aunque a los dos minutos recorro mi camino en sentido contrario. —Bueno, pero esos dos minutos... —Lo primero es instintivo y por encima de mis razones, la violencia me sale. Ahora ya pocas veces, pero me ha servido mucho. —¿Te …

El último aliento de Luis Buñuel

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Luis Buñuel murió el 29 de julio de 1983, aunque ya llevaba meses enfermo. Según su esposa, Jeanne Rucar “comenzó a ponerse mal después de la visita que le hizo el presidente Miguel de la Madrid el 22 de febrero de 1983, el cumpleaños de Luis… Poco a poco tuvo dificultades para caminar. Procuré estar a su lado cuando se duchaba, por si le fallaban las piernas. Colocó una de sus pistolas en el cajón de la mesa de noche con un sobre cerrado: PARA SER ABIERTO CUANDO MUERA.
Imagino que pensó, durante su enfermedad, en el suicidio… Era diabético, su salud empeoró paulatinamente: las piernas, luego los ojos, comenzaron a fallarle, no podía leer, eso lo irritaba. Contratamos a una enfermera para que me ayudara a bañarlo y a cuidarlo. No se dejaba bañar por ella. «Vamos, don Luis, si no nací ayer...» «No.» Pobre Luis: desesperado, sin libros, sin salidas y hasta con dificultades para hablar. Sólo las visitas del padre Julián le daban la oportunidad de escapar un rato, cada tarde, de su enferme…

La revolución en Luis Buñuel

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Fue durante la estancia de Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes de Madrid cuando empezaron a cuajar en él sus ideas radicales. Frente a otros miembros de la generación del 27 que preconizaban la separación del arte de la política, algunos, como Buñuel, vinculan el arte a la subversión y la revolución político y social: “Mientras él frecuentaba los cafés “mugres”, donde se reunía con ultraístas y anarquistas, Lorca se iba a los cafés a los que acudían “los intelectuales de primera clase”...Dentro de aquel movimiento, la nueva extrema izquierda aúna la revolución tecnológica con la social, adoptando procedimientos anárquicos y subversivos. Aquella vinculación entre ultraístas y anarquistas la viviría Buñuel, que evoca cómo los partidarios de ambos frecuentaban los mismos cafés, el de Castilla y el de Platerías (donde trabó amistad con los anarquistas Ángel Samblancat y Gil Bel), y participaban unidos en acciones de agitación y política social...”[1] Aunque Buñuel escribiera el tex…